TRÁMITES E INAUGURACIÓN DEL HOSPITAL:
Al fallecer el Dr. Durand, el albacea testamentario don Gabriel Tapia, informó a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires del contenido del legado.
Se dispuso entonces, que el Dr. José Penna se ocupara de encontrar un predio acorde en este barrio que contaba solamente con una Estación Sanitaria: la de San Carlos -Norte.
El Dr. Penna, notorio higienista, consideró que la quinta de Espeleta era la indicada, siendo adquirida de inmediato, llamándose a licitación para construir un hospital con capacidad para 220 camas y un presupuesto estimado en 700.000 pesos.
Se presentaron 9 proyectos que estuvieron expuestos en la calle Malpú N' 12 y que dieron lugar a diversas controversias. En definitiva, realizando el concurso en 1907, se adjudicó la construcción de la obra al Ingeniero Alfredo R. Buschiazzo.
El 20 de junio de 1909 a las 15,30 hs., en presencia del Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Mariano Antonio de Espinosa, el Sr. Intendente Municipal, don Manuel Guiraldes, sus secretarios, el director de la asistencia Pública, funcionarios, damas y caballeros de la sociedad porteña y vecinos de la zona el albacea testamentario, don Gabriel Tapia y su esposa María Posadas de Tapia (quienes actuaban como padrinos de la ceremonia), se colocó la piedra fundamental del Hospital. El acto finalizó con la entrega de medallas recordatorias las cuales tenían impresas en el anverso la efigie del Dr. Durand y en el reverso una leyenda que decía "Dejó sus bienes para construir el Hospital".
Los trabajos demandaron dos años y tres semanas, lo que motivó una serie de interpelaciones en el Honorable Consejo Deliberante, además de solicitarse un incremento de 50.000 pesos, destinados a la ejecución de las obras sanitarias.
El día 1 8 de marzo de 1912, el albacea testamentario Señor Tapia hizo entrega del hospital a la comuna, siendo Intendente Municipal el Dr. Joaquín S. de Anchorena y Director de la Asistencia Pública el Dr. Horacio Piñero. En este acto, el Sr. Villier Tapia -hijo de don Gabriel y a su vez, inspector de las obras procedió a entregar las llaves del edificio (recuerda la anécdota que estas llaves, inmediatamente se perdieron y no volvieron a ser encontradas jamás, como si premonitoriamente este hecho significara que las puertas del Hospital Durand, no se cerrarían " in saecula saeculorum en ( por ) los siglos de los siglos ».A pesar de estar prácticamente terminado, demandó aún un año más y un incremento de 300.000 pesos moneda nacional, completar " las instalaciones de aquel (se refería al hospital), con los servicios de luz, calefacción, tanques, mueblaje, etc. con el objeto de librarlo al servicio público.
El día 28 de abril de 1913, fue habilitado, recibiendo sus primeros pacientes (todos hombres, por expresa disposición testamentaria del Dr. Durand) provenientes de la estación sanitaria San Carlos Norte.
Muy pronto se vio la necesidad de ampliar la atención también a las mujeres. Para ello, se contó con el asesoramiento del Dr. Adrián Beccar Varela y la intervención del Dr. Marcelino Herrera Vega (prestigioso médico y profesor universitario) a la sazón concejal quien obtuvo la autorización para habilitar un servicio de Ginecología y Obstetricia.
ESTRUCTURA EDILICIA:
En el momento de su entrega, el Hospital contaba de:
Un pabellón de administración, que se encontraba al frente del edificio. En el subsuelo del mismo, un gran depósito para: la farmacia. Un gran " hall " central (donde estaba ubicado el busto del Dr. Durand) había a los laterales, el acceso a los pisos superiores en el primer piso, se encontraban las habitaciones del Director, del Administrador, de los Médicos y del Capellán, el comedor y las salas de lectura.
El segundo piso era sede de las habitaciones de los practicantes. Las galerías con subterráneos, tarrazas y pasajes. La capilla y los pabellones de las Hermanas y de los enfermeros y los consultorios externos.
La sala de operaciones, realizada según el modelo del Hospital Imperial de Hamburgo, se encontraba casi en el centro del predio y se comunicaba a través de un subterráneo, con los consultorios externos y las salas de internación de clínica quirúrgica.
Contra los laterales del terreno, había dos pabellones de cada lado, con dos salas cada uno, con capacidad de 24 camas cada una de ellas, (en épocas que bien recordamos, se ampliaba a 40 camas y hasta 12 camillas desarmables, tipo catre).
Se contaba además en cada sala, con comedor y sala de estar para los enfermos, salas para médicos para practicantes y para enfermeros, además de un laboratorio. Los dos pabellones que daban hacia la calle Mocoretá, estaban destinados a clínica quirúrgica el primero y a ortopedia y traumatología el segundo. Los que daban a la calle Guayquiraró, a clínica médica.
Detrás de la sala de cirugía, se encontraba la cocina; el lavadero y al final del terreno, las salas de observación y necropsias y las caballerizas (donde actualmente se levanta la Escuela de Enfermería " Dra. Cecilia Grierson) para la ambulancia a caballo. Todo lo descripto se engalanaba con un bien cuidado parque, algunos de cuyos primeros árboles aún existen.
Sus primeros Jefes:
Director : Prof. Dr. Pascual Palma.
Médicos Internos : Dres. A. G. Gallo y Angel.
Practicantes Mayores.: B. Castañeda. R.A. Castillón, M. Cotlgnola, I-Ielcy Cliano, Perelra Rego, 'Nicolás Romano.
Clínica Médica : Pabellón Chavez (ex salas 111 y IV)Prof. Dr. Mariano Castex.
Cirugía :'Prof. Dr. Pascual Palma, reemplazado al muy corto tiempo por el Prof. Dr. Pedro Chutro.
Ortopedia : Prof. Dr. Luis Tamini.
Odontología: Prof. Dr. Alejandro Zabotinsky.
Pediatría: Prof. Dr. Dello Aguilar.
Radiología: Prof. Dr. René Tarradelas.
Farmacia: Dr. Pedro Pablo Rey.
Tocoginecología: Prof. Dr. Alberto Peralta Ramos.
Reseña Histórica
Autores: Francella Jorge Luis y Cubellun León
Leído en la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina.
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